Frase de la Semana


"Imagine no possessions, I wonder if you can"


Imagine - John Lennon

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Aquellas que no vuelven pero siempre están

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Las dos ausencias mayores.

Aprender a vivir con las ausencias, qué cosa tan jodida, repetir el ciclo sin quererlo atrapado en la banda de Möbius, y no escatimar en lágrimas por las cosas dejadas en el camino. Así es como se debe vivir, sin olvidar: Sin olvidarse de vivir, sin olvidarse de morir -de a pocos, pero morir-.

La vida es un 8, a veces un ∞ y ahí si que es jodida,  es decir la mayoría del tiempo, pues nos la pasamos tratando de entender cosas que no existen en realidad, las ausencias por ejemplo ¿quién nos asegura que de verdad existen? Si son 'ausentes' se supone que no están, pero si las sentimos es porque aún siguen ahí, cavando hondo e instalándose parasitariamente.

Cierta vez me encontraba conduciendo por la avenida 33, era de noche y de repente todas las luces del alumbrado público desaparecieron, fue una experiencia fascinante, la carretera salía dibujada por las luces del automóvil y podía imaginar que yo estaba creando el mundo. Así mismo son las ausencias, se crean y destruyen conforme la situación lo amerite, a veces necesitamos un puñado de dolor y ellas están ahí para recordarnos, a veces necesitamos saber que estuvimos vivos en un tiempo remoto y ellas nos dan el soplo de vida que convierte a ese 'yo' de arena, enterrado en el pasado, en una persona independiente, lejana y ausente también.

Uno nunca aprende a vivir con ellas, pero si aprende a matarse lentamente en compañía de ellas. En compañías ausentes.

Reminiscencias

viernes, 5 de noviembre de 2010

(Cuento presentado al XI Concurso del Cuento "Caminos de la Escritura" de la Universidad Eafit)

“Always, no sometimes, think it’s me, but you know I know when it’s a dream”
Strawberry Fields Forever – The Beatles

Me había muerto hacía dos minutos y no sentía la carga de la eternidad, más bien era un hastío atemporal que se extendía por todo mi cuerpo. En lugar de quedarme a ver cómo me lloraban preferí salir a caminar la ciudad, esa ciudad que tanto repudiaba y que sería mi claustro en muerte, como también lo fue en vida, de hecho la vida misma había sido un claustro. Vivir una sola existencia, con una simple identidad, con solamente una escueta personalidad… Era algo tan aberrante, hubiera querido poder ser todas aquellas personas que dentro de mí clamaban por salir, por tomar control del único cuerpo que compartíamos.

La ciudad, llena de lucecitas intermitentes, de grititos atormentados, de lluvias, de promesas rotas y enamorados, esa ciudad era la misma que pasaba a mi lado, mientras yo ponía un pie delante del otro… Estas ciudades de hoy están llenas de universos paralelos, de historias que todos ignoran porque son historias fantasmas, nos hemos convertido en una sociedad fantasma que clama por atención pero no es capaz de levantar la cabeza para mirar al otro. Un paso, dos pasos, tres pasos, gotas de luz me atravesaban el alma, callejones en los que parejas desprevenidas compartían el último momento de la noche, los primeros habitantes nocturnos aparecían tras los resquicios de la Ciudad Señorial que imperaba en el día. Todo era como un circo delirante que me llevaba a los niveles más profundos de la depresión humana, y sin embargo, ahí estaba parado frente a ese espectáculo. De pronto un hombre de mediana edad, calvo y con aspecto cansado se paró a mi lado y me preguntó si me podía acompañar, le dije que no había problema.

Recorrimos un buen tramo sin dirigirnos la palabra, algo en su presencia me daba confianza, como si fuéramos viejos amigos que no necesitan hablar para sentirse comunicados. Entramos a un bar y pedimos un par de cervezas.

- Es usted nuevo por acá ¿cierto? – Me preguntó.
- Sí, supongo. Pero siento como si hubiera vivido toda la vida en medio de estas calles.
- Todos lo hemos hecho, solo que no siempre lo recordamos de la misma manera. Yo también soy nuevo, pero como usted sabe, aquí el tiempo ya no importa.

Asentí y le di un sorbo a mi botella, me quedé mirando hacia afuera, donde la vida continuaba, donde la mía ya no era parte de nadie. De fondo se escuchaba Strawberry Fields Forever y sentí como si todo mi cuerpo cayera de nuevo bajo el efecto de la morfina, el hombre sonrió y me contó que cuando fue joven vivió en Nueva York, donde aprendió a conocer a Lennon, a Janis Joplin y Jimmi Hendrix, también conoció al Rey Lagarto y a Elthon John, todo sucedía en medio de esa ciudad donde el caos reinaba, en un país que tenía la mayoría de sus jóvenes arriesgándose en Vietnam por una guerra que nadie entendía, en medio de una década que discurría entre grandes cambios ideológicos y las más irracionales muestras de la crueldad humana, me contó que había sido un joven con ideales, como la mayoría de su época, que había intentado cambiar el mundo, que… Entonces lo detuve en medio de su euforia. Yo también había sido un joven así.

Me sorprendía el brillo de sus ojos y la emotividad de sus expresiones, a pesar de ser un hombre que rondaba los 50 parecía un niño de 10, con la vida a flor de piel, excepto que esa vida ya no corría por sus venas, ni por las mías, me pareció una lástima que un hombre como él estuviera muerto. Su forma de hablar me hacía sentir más viejo de lo que llegué a ser en vida, aunque en ése momento ni siquiera recordaba qué edad tenía.

Le dije que yo pagaba pero se adelantó y no aceptó mis reclamos. Cuando salimos la lluvia no permitía ver más allá del portón del lugar, nos adentramos en ella, y se sintió como atravesar un cálido velo de terciopelo. Recordé la impresión que me había dado cuando me habló de su juventud y le pregunté cómo había muerto.

- Eso no es importante, ya no lo recuerdo.

Me contó de su familia, que había dejado unos hijos de los que se sentía orgulloso y que esperaba no haber dejado sus vidas truncadas, que su partida no fue algo que hubiera escogido, fue la primera vez que lo sentí nostálgico. Yo por mi parte recordaba vagamente a los míos, mi primer hijo había estado alejado de mí durante mucho tiempo, y siempre me sentí frustrado por esa distancia que se iba acrecentando entre nosotros, no hice nada y ya era muy tarde. De repente él se paró frente a mí y me miró con disgusto, no supe qué lo había ofendido, al instante salió corriendo y aunque intenté alcanzarlo lo perdí en medio de las sombras.

Decidí seguir caminando, no sin sentirme decepcionado. Era un hombre raro, sí, pero su compañía me era agradable y en ese momento inexplicablemente me parecía indispensable. Empecé a recordar mi vida, mi esposa y mis hijos, el éxito profesional, la cúspide de mi existencia, luego la enfermedad, la angustia ante la posibilidad de tener que dejar todo lo que había conseguido y amado, la lucha con la vida ¿o era con la muerte? Ya no lo recuerdo… Todo era un torbellino de sonidos y colores, y reminiscencias de una vida que parecía tan lejana que no sentía que hubiera sido mía. Las luces del día estaban apareciendo.

Las primeras personas empezaban a salir a sus trabajos, la ciudad de Míster Hyde cedía el paso a la de Jekyll, siempre responsable y educada, la que se escandaliza de los horrores cometidos durante la noche, una ciudad pre púber que se sorprende de sus poluciones nocturnas porque no ha logrado conocerse completamente. Mientras observaba a los buenos ciudadanos cumplir sus responsabilidades me dirigí hacia unas bancas al frente de una iglesia, me preguntaba qué habría molestado tanto al hombre que me acompañaba.

Lo encontré sentado en una de las bancas.

- Siéntate. – Me dijo con una sonrisa en la cara.

Yo me sorprendí tanto del cambio de su actitud como de que ahora me tuteara, me quedé parado al frente suyo. Él no cambió su expresión y volvió a señalarme la banca, le pregunte:

- ¿Qué fue lo que pasó hace un momento? ¿Por qué se molestó tanto?
- ¿Todavía no lo entiendes? ¿No te has dado cuenta?
- ¿De qué me está hablando?
- Mírame bien. – Parecía exasperado.

Lo miré y vi de nuevo ese rostro joven y ansioso de vivir que me producía lástima, me avergonzaba el haber vivido una vida como la mía, sin tomar riesgos y sentir al máximo como seguramente lo había hecho él. Yo sí merecía estar muerto, él no. Pero no entendía qué era lo que quería que yo viera.

- Deja de creer que eres otro, deja de sentir lástima por alguien que te ha entregado todo, déjame ir. – Me dijo con una sonrisa serena.

En ese momento recordé. Yo no había vivido en los 60 pero había aprendido a hacerlo gracias a una persona, recordé que yo no había tenido hijos, ni una esposa, ni una enfermedad que me lo había quitado todo, pero sí había conocido a una persona que me enseñó la fortaleza para afrontarla, recordé que no era mi hijo primogénito el que había estado alejado de mí, sino yo de él, y que no era mi hijo. Recordé que el que había muerto no era yo sino mi padre. En ese momento empecé a llorar y él me abrazó.

- Todo está bien, todo va a estar bien. No sabía que me conocías tanto. – Susurró.
- Yo tampoco.
- No entiendo cómo te creíste tu propio engaño.
- Estaba completamente convencido, tenía todos los recuerdos marcados en mí, todas las emociones fijadas… Todo parecía tan real. Es una lástima que nunca te hubiera preguntado por tu vida, siempre me causó curiosidad… Siempre quise saber tanto, preguntarte, confrontar…
- Todavía puedes hacerlo, simplemente pregúntate a ti mismo, estoy seguro que nadie me conoce tanto como tú, sino ¿cómo habrías podido ser yo? Y aún lo eres, siempre lo serás. Yo no soy solo yo, y tú no eres solo tú… Hay una franja estrecha en este mundo, una franja que nos divide a todos, una franja en la percepción del ser, esa franja se puede romper, y nosotros lo hemos hecho.

Lo miré y no supe que decir, así que simplemente sonreí. Entendí entonces que todos estamos viviendo vidas compartidas, que la apreciación del yo es un concepto cercenado e incompleto, que además de los yo que conocemos hay otros tantos conviviendo con nosotros mismos, que nunca estamos solos. También entendí que esta ciudad está en esa eterna búsqueda, por eso está siempre contradiciéndose, y no se me hizo tan aterradora y decepcionante, más bien tierna e inexperta, como un hijo al que ves caminar por primera vez. Me senté en la banca que ahora estaba vacía y esperé que sonaran las campanas para la primera misa del día.

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La habitación de la clínica estaba en penumbra, y yo seguía de pie al lado de mi madre, mirando una camilla con un cuerpo cubierto por una sábana blanca. Yo sabía que el que estaba ahí no era mi padre. Él había quedado sujeto en algún lugar dentro de todos nosotros.

A mi padre.

Vuelve y juega

lunes, 25 de octubre de 2010

Vuelven los mismos miedos, los mismos intrusos, las mismas penumbras. No hay forma de escabullirse porque siempre encuentran la forma de penetrar la más segura de las fortalezas. No existen esos paraísos que pintamos sobre las copas de los Guayacanes, esos que tanto conocía cuando era pequeño, al punto de recitar con precisión cronométrica los días en que florecerían todos y cada uno de los que conocía... No, no existen porque son simples vestigios de los vientos de otoño que todo lo esfuman, que todo lo emborronan...

No siempre fue así, como ya lo he dicho, aunque ya estoy dudando de mi propia versión de mi vida, no estoy seguro de ser el que fui, ni tengo certeza haber sido lo que soy, es por eso que es más fácil no saber lo que seré. Sin embargo siendo lo que soy no puedo evitar querer ser más que cualquier cosa, más que el despojo en que me he convertido, y más de lo que las circunstancias -cada vez más adversas- quieren que yo sea. 

Me rehúso. Y renuncio. Renuncio a esa vida si eso significa germinar en mi otoño.

Cotidianidades

jueves, 7 de octubre de 2010

Y sigue la vida con toda su vasta carga pasando frente a la ventana, no es que quisiera que fuera de otra forma, ni más faltaba, es bueno tener la libertad para moverte en un espacio en el que nadie te ve, nadie te escucha, nadie te siente, porque todos están inmersos en sus pequeñas e insignificantes rutinas, todas y cada una llenas de problemas tan irreales como conseguir dinero para comer. Y es que mientras los problemas se siguen moviendo allá afuera yo puedo bailar la Flauta Mágica si se me da la gana y nadie se va a inmutar, al fin y al cabo soy yo quien decide apartarse.

No me importa que esta descarga de letras tenga sentido ni que sea medianamente agradable a la lectura ¿acaso a quién debo complacer? Si yo mismo estoy vacío no tengo compromisos ni ataduras de ninguna clase, para qué esforzarme en cumplir un papel que nadie evaluará.

El día a día se ha convertido en una pregunta constante, pero señor lector (Señor voyerista), no le voy a revelar esa pregunta, carajo, que yo tengo derecho a la intimidad, y sí, digame inconsistente, porque para qué querría intimidad si estoy publicando un escrito de mierda, pues bien, soy yo el que pone las reglas, no usted, reglas que puedo meterme culo arriba si me da la gana, pero al fin y al cabo reglas. Como verá, el hilo se ha perdido, habrá que retomarlo.

Hilos, hilos... ¿Dónde dejé el carrete? Abuela, fíjate dónde dejas las cosas, qué vaina con todos ustedes, si me pongo a hacer croché recordaré las pocas técnicas que la viejita pudo enseñarme, y que yo como mal aprendiz intentaba emular... Ahora que lo pienso, todo en mi vida ha sido un hobby: El croché, el óleo, la organeta, la caricatura, la guitarra, la ingeniería... Hobbys mal escogidos, claro está, porque ninguno de ellos ha prosperado, pobres de mis padres que me siguieron todos los caprichos, ha sido un capital mal invertido, todo lo que tiene que ver conmigo es una inversión de alto riesgo.

No tengo nada que realmente me ate, y si alguna vez lo tuve fue una ilusión producto de la música ligera, me podría dejar ir simplemente, pero creo que es demasiado tarde, estoy condenado a ser otro de esos humanos-autómatas que tanto he detestado, que siguen con rigor sus restricciones autoimpuestas, y que irónicamente encuentran placer en eso, tal vez yo lo encuentre, no es mi objetivo.

Nota mental: [Pensá, pensá, pensá, no, más bien hablá, a ver si alguna vez no te quedás callado ni tragás entero, que por eso es que estamos donde estamos, pendejo. Muchas gracias por tu atención, a veces necesito que me escuches maldito bastardo]

Cicatriz, cicatriz

domingo, 25 de julio de 2010

Nunca me ha gustado mi cuerpo, tengo una colección de cicatrices que me recuerdan siempre distintas épocas de mi vida, generalmente las malas. Justo ayer murió la persona que me hizo la primera de ellas, el cirujano especialista en neonatos que me drenó los pulmones llenos de líquido, tal vez producto de una neumonía como fue lo diagnosticado, o tal vez producto de una tristeza notable ya desde esos pocos meses de vida que siempre me llena de lágrimas al simple encuentro con un obstáculo. Creo más en la segunda teoría, porque siempre he tenido una inclinación irresistible a las lágrimas aún en los momentos más absurdos, probablemente eso me valió el apelativo de "el niño con cara a punto de llorar" que me dieron mis compañeros de preparación para la primera comunión, desde ese día mi rostro entró a la lista de cosas que detesto de mí.

Pero volviendo al tema de las cicatrices, me he dado cuenta que no todas ellas tienen una historia interesante, eso me causa aún más frustración, porque si has de tener cicatrices deberías tener historias fantásticas sobre cada una de ellas, sin embargo la mayoría de ellas se explican con la palabra "biopsia" o "lunar cancerígeno", pero hoy estoy estrenando una cicatriz que creo que cuando termine de formarse me gustará, es la cicatriz del amor perdido, la cicatriz de las personas que conocieron la felicidad, que lucharon por ella, que la vivieron, a todo costo pero lo hicieron... Una cicatriz que aún sangra, y que a veces apuñalo más porque no comprendo por qué está ahí, pero es una cicatriz que tendrá una bonita historia, porque es una que yo mismo construí, y es una cicatriz que más que en mi cuerpo se encuentra en mi alma.

Hoy hace dos años comenzó a formarse esa cicatriz, tal vez ahora sea tiempo de dejarla sanar y reordenar los hechos para poder mostrarla con orgullo, como los niños que fanfarronean sus cicatrices de juegos para demostrar lo valientes que son.

Nunca me ha gustado mi cuerpo, y creo que eso es algo que nunca cambiará, pero hoy mi alma tiene una cicatriz que embellece su faz, porque ahora puedo decir que conocí el amor verdadero, la desilusión y también la muerte. Que se vengan los 20 años porque ya puedo decirle a la vida que pagué el peaje para el siguiente nivel.

Bolita de Papel en el Cesto de Basura

lunes, 5 de octubre de 2009

Ojalá la rabia pudiera tirarse por la ventana, como una bolita de papel en un cesto de basura. Cuando la furia, como rayo veloz, baja de la cabeza hacia el estómago, nubla los ojos, quema la voz, y arruga el corazón... Es un sentimiento más bien de dolor, de pena... Si, mi rabia no es rabia, es miedo: Un miedo convertido en grito por la confusión de realidad y fatalidad en el desagüe de mi cabeza.

"Una vez en Diciembre"

miércoles, 30 de septiembre de 2009

"And a song someone sings once upon a December"
 Once Upon a December - Liz Callaway


La vida es un retazo de nostalgias, es increíble ver cómo cosas tan sencillas como una canción que aleatoriamente llega a tu reproductor de música, reconstruye todo un tejido de sentimientos que creías enterrados...

Antes que nada quiero contar cómo pasó ésto, y es muy sencillo además: Me encontraba yo revisando correos y Feisbuk, escuchando música, cuando de repente comienza a sonar: "Una vez en Diciembre" la versión hecha por Thalía para la adaptación en castellano de la película Anastasia, película de la Twentieth Century Fox, y no de Disney como muchos creen, que a mi personalmente me encanta y que trata sobre la historia (con varios toques ficticios) del fin de la dinastía Romanov debido a la revolución Bolchevique de principios del siglo XX.  Pero bueno, la idea de éste post no es hablar sobre la película en sí, además creo que es conocida por varios, la motivación de éste escrito es describir la sensación que me dejó recordarla.

Ésta película precisamente la pasaban mucho en épocas navideñas, y recuerdo también haberla visto varias veces con mi familia: Con papá, con mamá. Justo era en aquellas navidades donde aún mi familia gozaba de buenos tiempos, buenas esperanzas, reuniones donde la abuela a hacer los buñuelos "pokemón" (Mi papá y el tío Hildebrando les decían así debido a las variadas formas que tomaban las masas dependiendo del estado de ánimo de la abuela), salidas a fincas con toda la "prole", la esperanza de escuchar los cascabeles del trineo de Papá Noel al cruzar el zaguán de la casa de la abuela... Recuerdo una vez cuando recogíamos la decoración navideña a mediados de Enero, mi papá se encierra en el baño y se pone a llorar, yo preocupado le pregunto a mamá qué pasa, ella me responde: "Es que a su papá las navidades le dan nostalgia", y yo me quedo en las mismas porque no sé lo que "nostalgia" significa... Pero vaya que tendría tiempo para aprender su significado.

Si, todo eso fue "una vez en Diciembre". No sé por qué, pero ésa maldita época siempre ha traido tormentas de emociones a nuestra casa. En un Diciembre nos enteramos que debían operar de urgencia a mi abuela por cáncer de tiroides,  en un Diciembre nos enteramos de la recaida del linfoma de mi papá, en un Diciembre ha nacido Esteban: "El primer varoncito de la familia", tres Diciembres después llega el el segundo: Mi hermano. En un Julio (No Diciembre), el de 2002, nos enteramos del asesinato de mi tío Hildebrando Giraldo en su cafetería predilecta producto de un atentado. No fue en Diciembre, no, pero ése fue el primer Diciembre que nuestra familia supo lo que era estar cercenada, y el primer Diciembre con sabor a nostalgia...

Las dificultades fueron llegando, y nosotros afrontando, sin quejas, sin reclamos ¿Para qué? Si aún seguíamos juntos, si todavía habían esperanzas de otra navidad como las de antes... Fue entonces cuando en 2007 nos abandona mi abuela, la Gran Luchadora de la familia, nos deja dos días después de habernos despedido de ella, en su habitación, al rededor de su cama, al calor de sus escasos cuatro nietos, tres hijas, dos yernos, un bisnieto y su marido: Si, somos una familia pequeña, y cada vez lo somos más. Pero qué carajos, eso somos: Familia.

Tristemente hoy ésta canción me da una bofetada y me recuerda esos excelentes Diciembres, los escasos que pude disfrutar bajo la inocencia de la infancia, porque tuve que crecer rápido, rápido para ayudar a mamá con las cosas de la abuela y de papá, rápido para ser ejemplo de Santiago, rápido para ser el orgullo de la abuela, no vaya a ser que se nos marche pronto y no alcance a ver mis logros, rápido porque todos se desmoronan y yo tengo que correr aquí y allá recogiendo los pedazos de ésta familia, la única que tengo, la única que me interesa. Ahora sé que esos Diciembres no regresarán, y que me esperan unos más dificiles (Para mejores referencias mirar no más el pasado).

Aunque todo castigo viene con su recompensa, y si tengo derecho a reprochar la suerte de navidades que me acompañan desde hace poco menos de una década, no puedo ni quiero reprochar otras cosas que se me han aparecido en la vida, como excelentes compañías un 24 de Diciembre solo en mi casa haciendo galletas para nadie, cuando llega Julio a desearme una feliz navidad a pesar de todo, o probar por primera vez sushi con mis dos mejores amigos, o conocer muchas más películas en un año que las que he conocido en toda mi vida, o hacer promesas para un año nuevo con la alegría de saber que hay una razón por las que hacerlas...

Si, creo que escuché una hermosa canción una vez en Diciembre, ahora la melodía puede ser la misma, pero la letra, de esa me encargo yo: "Someone holds me safe and warm".


PD: Les adjunto el videito de la canción en inglés, busqué la escena real de la película pero solo está en español y me gustó más en inglés, así que pego éste que viene con lyrics incluidos.



Pour some misery down on me

martes, 15 de septiembre de 2009


"You wanna hear about my new OBSESSION?
Im riding high upon a deep depression"
I'm Only Happy When It Rains - Garbage


Llueve sobre ésta puta ciudad, llueve y empapa mis miedos, empapa mis memorias, mis sueños... Ahogado, si, estoy ahogado. ¡Qué horrorosa muerte la del ser inundado! Inundado por su propia miseria y temores: Inundado, ahogado, oprimido, sumergido...

Sumergido, así me siento cada que caigo de nuevo, primero fueron los pies, luego tronco, brazos, cabeza ¿Y ahora qué? ¿Perder la cabeza? ¿Perder la vida en un suspiro? ¿Perder lo que neciamente he declarado "mio"?

¡Nah! Nadie es feliz cuando siempre llueve sobre la puta ciudad, la lluvia, como la sangre están ahí para recordarnos que estamos vivos...

"¡Yeah! You bleed just to know you're alive"

La insolencia de quien vive sin problemas, el descaro, la vergüenza, la vulgaridad de aquel que no conoce el dolor, y pide a gritos una señal de vida, de su vida...


"...I'm only happy when it rains"

Y claro, la lluvia lo muestra todo como lo es, sin tapujos, sin máscaras... El agua que corre por los cuerpos empapados es el espejo mas contundente, el juez mas implacable, incluso más que la consciencia, pues a nosotros mismos podemos engañarnos con entreverados trucos subconscientes e INconscientes pero bajo el peso del agua que todo lo limpia, todo lo muestra y todo lo descubre, nos revelamos desnudos e indefensos...

Claro, solo soy feliz cuando el día es gris, cuando las cosas están complicadas, cuando las noticias son malas, cuando las cosas van mal... ¡Soy una piltrafa! Vierte toda tu miseria en mi, nada tengo que ganar, nada tengo que perder, nada tengo...

"...Pour some misery down on me"

¿Y cuando las cosas estan bien? Eso ya lo he olvidado...

Rebirth

lunes, 14 de septiembre de 2009

Bueno, hace algún tiempo comencé este blog con la idea de compartir mis pensamientos y escribir las cosas que se me ocurrian, con el tiempo creo que logré formar una sólida comunidad de lectores a los que yo también leía, pero por la universidad cosas del destino lo abandoné hace aproximadamente un año. Hoy, debido a diferentes motivos he decidido retomar mi blog para continuar cultivando la labor de escribir que tanto he perdido... He releido un poco mis antiguas entradas y me causa risa simpatía ver la forma en que redactaba... Es de comprender que la edad era otra, pero bueno, creo que ahora he aprendido algunas cosas, y tengo por comprender otras.

Éste blog es un espacio que necesitaba hace tiempo y espero no solo compartir cosas de mi autoría y algunas anécdotas sino también notas tecnológicas, apuntes sobre programación y ese tipo de cosas que he adquirido en mis pocos semestres de Ingeniería de Sistemas, tal vez sean de ayuda para alguien, tal vez no, pero igual son cosas que quiero compartir.

Así que preparense porque habrá nuevo contenido y una nueva ideología para éste sitio y espero su retribución monetaria en forma de comentarios pues eso es lo que me hace rico motiva a seguir con éste proyecto, además de mi propia satisfacción personal.

Rainbow Stuff

lunes, 23 de junio de 2008


Ella caminaba por una calle concurrida y se topaba con todo el mundo caminando en contra suyo. No comprendía por qué, si ella iba en la dirección correcta los demás no podían hacerlo también. Se sentía frustrada y se paró en medio de su camino, echó un vistazo atrás hacia donde todos se dirigían y sólo vió una oscura y monótona ciudad.

Se volvió para seguir a la multitud hacia un destino incierto pero aceptado por todos. Pero de repente una mano en su hombro la detuvo y la hizo girar de nuevo.

Era ella. La besó y acarició su suave rostro. Se tomaron de la mano y siguieron caminando en contra de la multitud.

***

El texto de hoy es algo simple, y la verdad no me gustó del todo. Pero bueno, quería compartirlo después de todo. Luego escribiré algo más complejo sobre la homosexualidad. Hoy voy a contarles algunos detalles de éstos meses de abandono.

¿La Universidad? Si, bien. Relajada, como se suponía que era. Muchas sorpresas. Muchas cosas nuevas. Muchos nuevos amigos. Algunas decepciones... Amorosas y académicas, aunque a este punto no sé discernir bien entre las dos. Supongo que voy bien. Promedio crédito acumulado 4.20, y con ánimos de subirlo éste próximo semestre. Soy consciente de que las cosas cambian y no puedo esperar siempre lo mejor. Pero si no vivo de ilusiones ¿De qué lo haré?

¿Vida amorosa? Muchos cambios, y cosas nuevas. Bellas y extrañas. Una persona que pasó y otra que comienza a vislumbrarse. Aceptando viejas verdades. Adoptando nuevas medidas.

¿Vida social? Ha mejorado visiblemente. Si ven fotos en mi FaceBook lo podrán ver. El próximo fin de semana me voy a Urrao con mi mejor amiga del colegio. Espero que me extrañen.

¿Cosas nuevas? Si, mi nuevo proyecto. Un libro de suspense, asesinatos y preguntas sobre un pasado dudoso. Tercer capítulo y contando, muy animado. Estudiando documentos para el otro semestre. Leyendo nuevo libro de Katzenbach. Una persona que me va marcando. Si, bastantes cosas nuevas, sorprendentes y hermosas.

¿Qué más faltaría? Vida familiar... Mmm, igual que siempre, pero creo que dará algunos vuelcos. Economía, sigo dependiente, pero me doy mis lujos. Los beneficios del ahorro. Visiones... Seis meses para mi mayoría de edad. No quiero crecer, pero un papel me abre muchas puertas. Contradicciones en mi interior, pero soy conforme con lo que me pasa. Supongo que mi vida va bien y estoy contento en cómo se va desarrollando. Como todo joven, pongo mi esperanza en el futuro y mis ganas en el presente... Y el pasado, lo recuerdo pero lo dejo quieto...

Banda Sonora:
- Lady Luck - Stereophonics
- Mr. Writer - Stereophonics
- The Bends - Radiohead

Vivencia Inexistente (Melodía Demencial)

domingo, 15 de junio de 2008

Era una tarde oscura cuando el hombre salió de su encierro y decidió ver la luz. Simplemente caminó hacia el centro de la habitación donde lo esperaba una silla vacía y la tenue luz del bombillo, al acercarse sintió que su instinto lo llamaba ¿Acaso la vida es ese instinto sensual que te lleva a hacer las cosas cadenciosamente como la mas vil, macabra y bella melodía del apocalipsis? No, tendremos que vivirla para descubrir nuestra melodía...

El hombre se sentó y vio una ventana, la ventana, su ventana... Pero ¿Tendría el valor de pasarla? Y fue cuando lo vio, se estremeció en su silla y no quiso saber nada más del mundo, aquella cosa funesta y cruel que nos hace adentrarnos en nosotros como asquerosos insectos en busca de calor y protección, no, no, no! ¿Por qué? ¿Por qué estás allí pequeño hombre?

El hombre se levanta y rompe la ventana con la silla, y siente que infinitas partículas de melodía libre y fuerte le cortan la piel como dagas sensuales... Y sintiendo la sangre correr por su rostro se sintió libre... Y viendo como todo su mundo desangraba por las paredes sonrió... Y viviendo por fin la alegría de ser libre se tiró al vacío de la mente sin ataduras.

Y así fue como nació el primer hombre libre, que nunca ha llegado a pisar nuestro planeta.

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Así es como inicio una nueva etapa en éste blog decaido, y al que rescato de entre las cenizas. Me hacía falta desestresarme con la escritura y la musica, mis pasiones y amantes incondicionales, parecen ser las únicas que no me dejan. Pero bueno, trataré de tener pequeños textos mas seguido, acompañados de pequeños detalles de mi vida para ir desatrasando tantos meses de abandono. Espero les guste la nueva filosofía de ésta bitácora. Y bueno espero también recuperar lectores y recolectar unos nuevos.

Nota: A partir de ahora acompañaré cada entrada con una pequeña nota al final en la que remito las canciones que escuché mientras escribí el texto de dicha entrada.

Banda Sonora:
- Apocalypse Please - Muse
- Space Dementia - Muse